Paleobiología. Interpretando procesos de la vida pasada

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Por S. Itazami Sandoval, Ciencia UNAM, DGDC

Árboles de gran altura y tronco grueso, flores con espinas o plantas resistentes a la sequía forman parte de la biodiversidad mexicana actual, pero ¿cómo se originaron estas especies?

Aunque convivimos con ellas de forma cotidiana, estos organismos tienen un pasado que se reconstruye gracias a las diferentes investigaciones de la paleobiología o estudio de la vida pasada.

Una de ellas es el análisis palinológico, o estudio de granos de polen y esporas, un método utilizado para reconstruir la distribución y composición de las plantas. Estas partículas son indicadores de cambio climático y se emplean en la investigación sobre la trayectoria vegetal de miles de años.

De acuerdo con la doctora Susana Sosa-Nájera, del Instituto de Geología de la UNAM, la pared del polen y esporas está compuesta por un biopolímero muy resistente a tratamientos físicos, químicos y biológicos no oxidativos.

Ese elemento está conformado por una mezcla de ácidos grasos y otros compuestos que protegen al polen de los rayos UV, de la absorción, la desecación y del ataque de hongos; de esa manera logran preservarse largo tiempo en diferentes ambientes, principalmente en los sedimentos de los lagos y en estratos de la tierra.

Por sus propiedades, el polen y las esporas resultan ser microfósiles muy valiosos para reconstruir la biodiversidad vegetal de los últimos miles de años.

Esta y otras investigaciones acerca de la variación de organismos que existieron o que hoy persisten en México, se describen en el libro de reciente publicación Paleobiología. Interpretando procesos de la vida pasada, editado por la Dirección de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM.

  • La biología no es lo que se vive actualmente; se trata de 3,800 millones de años atrás aún por estudiar”: Sergio Cevallos, coordinador del libro.

El pasado de la gran biodiversidad que tiene México, es muy importante para entender la interacción de todos los organismos vegetales y animales involucrados actualmente en los diferentes ecosistemas del país.

Se trata de una recopilación de las investigaciones y resultados obtenidos de diversos profesores y académicos que, por décadas, han interpretado los fósiles de México.

“Está dirigido a estudiantes, profesores y todos aquellos interesados en entender la biodiversidad del pasado”, comenta la maestra Alma Rosa Huerta Vergara, académica del IGL y  coordinadora del libro.

Los autores relatan procesos biológicos, es decir, la correlación entre las condiciones ambientales, topográficas,  las características de los organismos que existieron y su comparación con las especies actuales, comentó el doctor Sergio Cevallos Ferriz, paleobotánico, investigador del IGL y también coordinador del libro.

Los caminos de la paleobiología

Las primeras páginas del tomo I reúnen el camino que ha recorrido la paleobiología en México en las últimas décadas. Se retoma desde la paleontología tradicional, hasta una nueva visión donde se vinculan diferentes disciplinas; se contemplan las interacciones y cambios del medio ambiente en el pasado, la evolución, la extinción y diversificación de especies, entre otros elementos interrelacionados.

  • La paleobiología es una ciencia que requiere de la agrupación de todos los campos de la biología, puesto que la vida es un fenómeno multifacético, manifestado a través del tiempo geológico. Alejandro Cristín y Jesús Alvarado.

El segundo tomo aborda temas sobre interacciones del ambiente, la geografía, la fauna y flora, a través de procesos como la especiación, el registro fósil de crustáceos e investigaciones en paleogeografía, es decir, el estudio y reconstrucción de los mares, montañas y continentes en las diferentes eras geológicas.

En este compendio, la paleobiología y la geología se complementan como disciplinas, ya que los registros fósiles indican que la geología de México ha cambiado mucho a lo largo de la historia y esos cambios han afectado los ambientes y a los organismos presentes en cada ciclo.

En las páginas de este libro descubrirás que para entender la biología actual, es necesario observar e interpretar los registros del pasado desde distintos campos de la ciencia.

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