Camila ¿es tan bueno como se promocionó?

Eres una joven migrante que acaba de salir de la pubertad, llevas 8 años residiendo en alguna ciudad tranquila de Estados Unidos, aún con el extenuante proceso de definir tu identidad tienes claro un objetivo, conseguir una oportunidad. Tus padres son suficientemente amables para secundar una bizarra idea que lleva gestándose en tu cabeza desde hace meses; más que una fiesta de quince años lo que quieres es ir a una audición.

Envías algunas de tus mejores piezas improvisadas a los concursos más reconocidos del medio, por fin llega una respuesta de uno que te augura de forma tajante que las cosas no serán tan fáciles como imaginaste una vez que consiguieras su atención, con una ambigua promesa para tu deseo por audicionar se te entrega una carta que sólo te da una presentación alternativa dedicada a realizarse únicamente si a los jueces les sobrara tiempo.

Con todas tus expectativas entregadas al azar decides aventurarte a otra cuidad para hacer lo que esté en tus manos y tener una oportunidad de mostrar tu talento en X-factor. Terminas dentro de la competencia pero eres eliminada en la etapa final. Antes de hundirte en el fracaso te llaman a concursar de nuevo, esta vez en la categoría grupos musicales, acompañada con algunas de las concursantes que te descalificaron, vuelves a perder. De nuevo tus emociones no son claras pues antes de siquiera resentir algo de frustración Simon Cowell (director de Syco Records) se interesa en tu grupo y las lleva inmediatamente a un estudio profesional para grabar su primer EP.

Este es prólogo de un relato que acaba de comenzar con la salida de un álbum titulado Camila, producción que por supuesto se posicionó en el primer lugar de 200 elementos en el ranking de Billboard una semana después de su publicación, lo importante aquí es preguntar si el álbum ¿es tan bueno como se promocionó?

Cada género musical debe ser tratado de forma diferente, el metal debe sentirse en la ejecución, el rap en el mensaje y el pop en la autenticidad. Camila en principio es un material con corazón porque a pesar de contar con una excesiva participación externa: Matt Beckley, Skrillex, Henry Guevara y Frank Dukes por mencionar algunos. La personalidad musical de Camila C. se haya en cada una de las canciones.

El set de 11 composiciones es cohesivo y en ningún momento llega a disonar en el transcurso de su entera reproducción, efectivamente hay piezas que destacan del resto, cada una por motivos diferentes; ‘Never be the same’ (en musicalidad), ‘Havana’ (en producción) y ‘Consequences’/ ‘In the Dark’ (en letra).

No esperen algo realmente innovador por dos razones; siendo un álbum debút lo importante para Sony fue echar raíces en un mercado patológicamente saturado. La segunda razón es que al final el pop actual es demasiado rígido para aceptar propuestas que rompan su status quo.

Durante las épocas decembrinas del 2016 la cantante mexico-cubana anunció oficialmente su salida de Fifth Harmony y el inicio de su trayectoria como solista, en el lapso de esos dos años Cabello publicó algunas colaboraciones que paulatinamente se iban alejando del estilo musical de su anterior agrupación; primero “I Know What You Did Last Summer” (con Shawn Mendes), “Bad Things” (con el rapero Machine Gun Kelly), “Love Incredible” (Cashmere Cat), “Hey Ma” (Pitbull), “Know No Better” (Major Lazer) y finalmente “Crying in the Club” (primer sencillo en forma como solista). Por todo esto es imperante saber qué tanto se relaciona esta faceta de Camila con su etapa anterior. Spoiler, solo lo suficiente.

En la sutileza se basa la autenticidad. Y mientras Fifth Harmony continua divulgando trabajos basados en el R&B y el soul con arreglos electrónicos. Su ex-soprano consigue atribuirse detalles del dance con loops electrónicos en más de la mitad de sus canciones; además del enorme agrado que causa escuchar una sola colaboración en todas ellas, contrario a los aburridos interludios de rapero genérico que las integrantes de Harmony insisten en  utilizar para alargar sus canciones artificialmente. En todo caso solo hace falta escuchar “Down” (último sencillo público de Fifth H.) y “Havana” (canción promocional del álbum) para reconocer tajantes diferencias entre ambas propuestas.

En definitiva Camila como producto final cumple con las expectativas con las que se promocionó. Hay cosas que fallan como acontecimiento musical, pero todas ellas son justificables por las licencias que cada uno de nosotros debemos otorgarle al pop.

Fuentes: Thevocalpoint.tumblr.com, Youtube.com, Newsweek.com, Latina.com

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