Reputation, el álbum que intenta reivindicar la identidad musical de Taylor Swift

Hace cuatro años, durante un especial de la cadena ABC News en el que se dedicaron a entrevistar a las personalidades más relevantes de ese entonces; la anfitriona Barbara Walters (pionera del periodismo femenino) realizó 10 exhaustivas entrevistas planeadas a transmitirse en todo Estados Unidos, Europa, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda, cada interacción tenía que ser provocativa y relevante para las millones de personas que la verían en pleno apogeo de la época decembrinas.

 

Durante la penúltima parte del especial Taylor Swift protagonizó uno de los momentos más noticiosos de las subsecuentes semanas cuando la periodista, después de describir su impecable comportamiento y bastante segura de la respuesta que recibiría, le pidió a la cantante que le dijera algún rasgo malo sobre su personalidad, a lo que ella solo pudo contarle una graciosa anécdota sobre su experiencia con una cerveza, la primera vez que la probó y la expresión de gran sorpresa en sus amigos. Dejando implícito el tipo de persona con la que ella conversaba.

 

Los años siguientes a ése su nombre apareció en noticias que en su mayoría describían los logros en su carrera musical, apareciendo solo en unas cuantas controversias consecuencia de sus múltiples noviazgos, ciertas inclinaciones políticas, y sus incompatibilidades con otros artistas tales como Kanye West, Calvin Harris y Kim Kardashian, nada que la vinculara directamente con un acto cuestionable en su vida. Por todo esto, la interrupción que representó para la escena el solo concepto de un álbum que se promocionó en agosto del año actual como una producción oscura y provocativa era algo que nadie hubiese podido augurar en el historial de una cantante como Taylor, pero pasó y no solo eso porque el álbum ya como realidad intentaría representar para la jóven promesa un punto y aparte en la dirección de todo lo que quería ser de ahora en adelante.

 

Desde el mítico 1989 todos los swifties del planeta imaginaban (y querían) al próximo álbum como algo más grande, más alegre, más divertido… más Taylor; en cambio recibieron Reputation.

 

Publicado originalmente el 10 de noviembre de este año, Reputation es el sexto álbum de la anualmente nominada cantante Taylor Alison Swift. Producido por la compañía discográfica independiente Big Machine Records (Nashville, Tennessee) y publicitado por Universal Music éste cuenta con la participación de Max Martin, Shellback, Jack Antonoff, y la misma Taylor como principales realizadores de todo el material sonoro que lo compone. Durante las primeras semanas después de su publicación el álbum solo pudo recibir gran aceptación por los fans quienes, aunque un tanto escépticos, adquirían el esperado regreso de su ídola; no fue sino hasta el lanzamiento de su primer sencillo ‘Look What You Made Me Do’ el día 25 del mismo mes que el disco realmente despegó en su camino a la consolidación del gusto internacional, el cual, cabe resaltar, al día de hoy aún no está totalmente claro.

Reputation está compuesto por 15 canciones nuevas sustentadas en gran medida por una combinación regular de géneros como el electropop y el sintetizado, añadiendo bases un poco más inexploradas en su estilo como el trip-hop; sin dejar de hacer un pequeña escala al country y al R&B. En total las piezas ofrecen 55 minutos (aproximadamente) de contenido original, cantidad muy parecida al resto de producciones registradas en su discografía. Reputation busca, como se dijo en la introducción, convencer a la audiencia más asidua del trabajo previo sobre la nueva llegada de una etapa abismalmente diferente al concepto conservado por la marca Taylor Swift; algo que desde su anunciamiento expertos y entusiastas de la música en general aplaudieron de sobre manera, justificando sus comentarios principalmente por tratarse de Taylor, una figura siempre en los primeros lugares de cualquier ranking por su calidad pero jamás reconocida precisamente por su originalidad. La premisa generó una monstruosa expectativa que se transformó rápidamente en un marea de rumores, filtraciones y videoavances confusos. Ha pasado un mes, periodo suficiente para afirmar si este álbum vale o no la pena de una vez por todas y saber si pudo consolidar la metamorfosis prometida.

 

‘…Ready for it?’ es el letrero de bienvenida, no hay mucho que decir de esta canción que sea positivo, el hecho de intentarlo es meritorio pero Taylor está lejos de al menos conseguir algo de lo que se necesita para impresionar a cualquiera… Este elemento es de hecho el segundo sencillo con video oficial. Hay algo que no encaja, que parece acústicamente descompuesto; tal vez es la excesiva ganancia artificial de todos los puentes rítmicos, tal vez la voz que aparenta sobriedad pero que atentamente se percibe frágil.

 

Nada interesante pasa por aproximadamente 12 minutos: ‘End game’, ‘I Did Something Bad’ y ‘Don’t Blame Me’ intentan alcanzar una identidad musical que agrupaciones como Chainsmokers, Fifth Harmony y One Republic consolidaron durante el año pasado; cajas rítmicas simples, sintetizadores mecanizados y voces superpuestas para efectos de profundidad. Si hipotéticamente Taylor hubiese sacado el álbum a inicios del 2016 , éste tendría un problema de identidad parecido pero al menos compartiría el mérito de haber llegado con el resto a imponer tendencia. La idea consecutiva de tres letras que supuestamente tendrían que ser diferentes se compone de dos elementos comunes según los propios estribillos: “no me importa lo que se diga de mí, pero aún así quiero que todos me amen.”

 

Entonces aparece ‘Look What You Made Me Do’ para darnos el primer tema interesante y cohesivo de Reputation. Es una canción sencilla pero superiormente comprometida con el concepto detrás de su propia realización, no habría mejor manera de resumir su contenido que el mensaje añadido en el interludio: ‘I’m sorry, the old Taylor can’t come to the phone right now… why? because she’s dead’ (Lo siento, la antigua Taylor no puede contestar el teléfono ahora… ¿por qué? porque está muerta). Aún así, la realidad es que un solo acierto no puede sobrellevar la ambición del proyecto desarrollado en la imaginación de Taylor… ¿por qué? porque el resto de las canciones están muertas (o al menos así se perciben): ‘So It Goes’, ‘Gorgeous’, ‘Getaway Car’, ‘King of My Heart’, ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’, ‘Dancing With Your Hands Tied’, ‘Dress’ y ‘Call It What You Want’ son productos hechos con molde que nos hablan de la manera en la que una persona tan ingenua y “correcta” como Taylor cree que se comportan las personas rebeldes, algo ciertamente paródico. E insisto en afirmar que todo el álbum salvo por cuatro canciones se escucha elaborado con estilos ya superados por Ed Sheeran, Clean Bandit, Charlie Puth e inclusive Ariana Grande a lo largo de este año a punto de terminar.

 

‘New Year’s Day’ lo más cercano a la “antigua Taylor Swift” es contrariamente a lo pronosticado el mejor tema de todo el repertorio, pues en él la “nueva Taylor Swift” nos deleita con una impecable ejecución técnica; sin sobreexplotación  de sintetizadores, bases con ganancia artificial o rupturas rítmicas insatisfactorias, el último tema de Reputation solo cuenta una guitarra y un piano (supongo yo) de cola y en realidad no necesita nada más.

 

En definitiva, Reputation es un producto que genuinamente se puede disfrutar sin ningún problema pero que deja un resentimiento brutal cada vez que se recuerda la idea con la que fue vendido. Tal vez si la sexta producción de Taylor se hubiese promocionado como “otro buen álbum de la artista a la que todos ya estábamos acostumbrados con algunas pistas más alocadas de los normal” podría haber sido el mundo más comprensivo con él. Desgraciadamente todo pasó tan rápido que ahora la productora primeriza y su equipo de trabajo continúan lidiando con la prensa especializada que diariamente descalifica al álbum en la medida del sentimiento compartido por cierta estafa creativa de la que todos nos sentimos víctimas.

VÍA: BILLBOARD, BBC, ABC NEWS

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