Sin Fronteras: realidades contrastantes de Urs Jaeggi

 

El pasado sábado 11 de noviembre se llevó a cabo la inauguración de la exposición Sin Fronteras del artista, sociólogo y escritor suizo Urs Jaeggi. El anfitrión de este evento es el Museo Nacional de los ferrocarriles Mexicanos, el cual albergará y expondrá la exposición desde el 11 de noviembre hasta el 22 de abril del 2018. Después de haber superado obstáculos con motivo del sismo del 19 de septiembre, logran realizarse los ajustes necesarios para concretar la exposición en la cual la atención enfocada en el desconcierto de nuestra sociedad ante las crisis actuales: fugitivos en busca de refugio, migrantes, la destrucción que producen las guerras en el mundo y la exclusión cada vez mayor de los pobres. El autor toma en cuenta la movilidad de las masas humanas y los medios de transporte utilizados para el mismo fin.

“Sin fronteras” forma parte del programa de arte contemporáneo “Cambio de vía”, que el Museo impulsa desde 2004 y en el que han participado, además de Jaeggi, Ivan Edeza, Carla Herrera, Dee Williams, Helen Escobedo y Alberto Gutiérrez Chong. Urs Jaeggi es un artista visual que desde hace 20 años comparte su residencia entre México y Berlín, en 2004 presentó “Mirada viajera en el museo de Puebla”; el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1998, exhibió la muestra “Entre ahora y ahora”; en 2006, “El silencio del desierto”, en el Museo de Historia de Tlalpan; en 2010 participó en “El Jardín de Academus en el MUAC”, curada por José Miguel González Casanova; en 2013 presentó “De Paraísos perdidos y de Infiernos”, en la Casa de la Primera Imprenta, UAM.

La exposición se compone de catorce puntos del Museo; el recorrido comienza en la segunda sección con los primeros siete puntos: Habitar las ruinas I y II, Patrimonio Nacional I, II y III, Cubo blanco y Desplazamientos forzados; esta primera sección combina ruinas arquitectónicas, ruinas ferroviarias, contraposiciones artísticas y pintura, cada uno de los elementos apuntando hacia las ruinas, no sólo entendidas como abandono sino como eco de aquello que ya no está pero que nos persigue aún en su ausencia. La movilización es un tema recurrente, ya en el desplazamiento mismo para recorrer la obra, ya como tema en la pintura.

 

Refugiados

El miedo se traga sus rostros.

Están vivos, sobrevivieron

El hambre, la huida, la sed y

el mar.

Aquellos que se quedaron mueren

lento o rápido

desamparados

millones, millones y millones

el mundo un barco naufragado

el otoño dura

la lluvia dispersa las hojas y los

turistas

sobre los pueblos nieva escombros

¿y las primaveras prometedoras?

¿y las revoluciones una y otra vez

Anunciadas?

La segunda sección alberga los siete puntos restantes: Los jubilados, Migrantes, Pesadlas mexicanas, Máquinas expresivas, Arte por todos lados, El subconsciente juega y Para no desesperar. Se centran un tanto más en el contexto mexicano, pues la ubicación en los vagones invita a la resurrección del pasado y el presente, los cuales conviven mientras el recorrido lleva a su culminación. El pasado se recuerda a través de las fotografías, dibujos y utensilios rescatados para la exposición, mientras que allá afuera la vida sigue y el tiempo se va creando un vaivén entre lo que fuimos y lo que somos. La exposición muestra una gran preocupación del autor frente al contexto mexicano pues está claro que hay cosas que sólo llegan a él cuando reside en estas tierras. Así pues la exposición se divide entre lo “general” de las sociedad y la mirada del autor frente a la problemática mexicana.

No nada

Quien dice no veo nada, ve algo

quien dice no oigo nada, oye algo

quien dice no siento nada, siente algo.

Quien piensa la nada sin excesos de pensamiento,

Rodea algo imposible, de apariencia irrealizable.

El que piensa literalmente dice que la pregunta

por qué hay algo y no nada es redundante,

porque sí hay algo. Demasiado poco demasiado

pero algo hay algo

cuando las palbras se muestran, se

esconden. Cuando se esconden, están ahí.

Cuando las imágenes se muestran, muestran

algo, y le dan rienda suelta a la

imaginación. Los ojos engendran testigos

esto aplica para ambos: todas las palabras

un cacho de narración, y cada imagen narra,

aún la más abstracta, pero también la menos

lograda. Aquí texto e imagen corren

en paralelo. Ambos narran algo. Narran cosas

diferentes y van de la mano.

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