Siete llaves al sepulcro del Cid

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La emancipación de Cataluña podría ser uno de los eventos políticos más trascendentales de la historia política española en los últimos tiempos. Catalizará, seguramente, el nuevo régimen político. La evolución hacia una tercera república en España, constituiría un ejemplo sin precedentes para la situación latinoamericana.

La lucha por la independencia de Cataluña debe tornarse en una cruzada antifascista. La hispanidad, como ideología, no es otra cosa que falangismo vergonzante. Ni es española, ni es democrática, ni es cristiana. La hispanidad es el mito de los bandidos. La hispanidad trata de evidenciar que Latinoamérica y España tienen varios elementos en común; sin embargo, para los sectores más radicales del conservadurismo, dicho elemento cultural debe transformarse en hispanismo castizo y catolicidad intransigente.

Solange Alberro señala circunstancias gastronómicas, sexuales, económicas, lúdicas, culturales y de supervivencia en general, donde los españoles convivían pacíficamente con indígenas, negros, judíos y musulmanes, olvidando su condición natural, origen e identidad. Sin embargo, allí donde la integración entre los españoles y las castas tomaba tintes cotidianos, la burocracia eclesiástica era la más incisiva en fomentar las divisiones y segregaciones, haciendo llamados al orden, la cristiandad y la hispanidad. Desde entonces se pueden encontrar los elementos del pensamiento conservador que más tarde caracterizarán a un sector de la  población en Hispanoamérica. Aun cuando la autora afirma que las castas indígenas, mestizas y afroamericanas adoptaban también un comportamiento españolizante, lo cierto es que, históricamente, existe una diferencia bien marcada entre los caracteres latinoamericanos y españoles. Con todo, el texto de Solange Alberro genera un indicador de la exclusión que guarda el sentido de la hispanidad castiza y católica.

Aunque Alberro procura exculpar de su racismo a los españoles, finalmente, no lo consigue. Las prácticas castizas y puristas españolas siempre conciertan en exaltarse y menospreciar otros hábitos locales; pero, hispánicos también. El cosmopolitismo es aún bien distante de los hispanistas; en retórica, prácticas, creencias y usos.

En el México actual la segregación de grupos por razón de color de piel, de origen y grado de mestizaje sigue dando cuenta de la estratificación social ¿Es el hispanismo una idea que fomenta el racismo? No necesariamente; pero ha servido como eje para la exclusión y el posicionamiento de ciertos personajes. En el caso mexicano no ha acelerado la multiculturalidad, es excluyente y concede una situación de privilegio a los criollos y peninsulares, como en la época colonial. Hasta hoy puede apreciarse en México como uno de los peores exclusivismos usado por la clase dominante.

La derecha en América Latina trata de emular lo más puro español. La pasión castiza del mundo ibérico legitimó el conservadurismo de las múltiples derechas latinoamericanas. Retóricas como el nacionalismo católico, la preponderancia del Norte Ibérico, la distinción entre la “España de los Toros” y la “España de los Leones”, la “España de Abajo” y la “España de Arriba”; el fundamentalismo de las sociedades jerárquicas y orgánicas, el corporativismo, cooperativismo y mutualismo; la familia; y la subordinación de lo político a lo religioso, constituyeron una antropología de lo español. Una hispanidad castiza que sobredimensiona el siglo XVI ibérico, así como el pensamiento escolástico, humanista, personalista y tradicionalista. Una España católica que persiste en crear la alternativa Contrarreformista que cancele varias conquistas de la modernidad (socialismo, liberalismo, capitalismo y democracia).

El conservadurismo catalán, paradójicamente, fue uno de los que más asistió al mito de la hispanidad. Personajes como Félix Sarda y Salvany contribuyeron a desarrollar uno de los pensamientos políticos que tanto lastimaron y malinterpretaron la realidad hispanoamericana. La Cataluña que reniega de España es una prueba de que el nacionalismo católico ha caducado, que el catolicismo integral intransigente constituye una amenaza para la evolución de los pueblos.

El excelso pensador Joaquín Costa hacía énfasis en la necesidad de la secularización y la reforma social para que terminará el caciquismo y la oligarquía en Iberoamérica. Ahora, como entonces, es necesario el mismo remedio. Para salir de la Edad Media en Iberoamérica hay que sepultar la hispanidad.

El mundo occidental debe reconocer la independencia de Cataluña. La Iberoamérica liberal y republicana tendría que hacer lo mismo; empero, se ha tornado famélica su influencia política. En comparación con 1898, el contexto ha retrocedido a un clerofascismo sin  precedentes. Los Estados latinoamericanos son eunucos controlados por la Santa Sede y sus mafias levíticas.

Marcos Roitman se pregunta por el futuro del impulso emancipador y la forma en que puede ser aprovechado por la ultraderecha iberoamericana. Su análisis no se equivoca. Dudar y contenerse frente a la independencia catalana sería la gran oportunidad perdida de la historia. Como en el caso de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en su momento, hay que apoyar este separatismo que constituye un desarrollo del liberalismo iberoamericano, la ciudadanía y la secularización.

Si la hispanidad dejara de ser pensada como una hipoteca por los grupos casticistas y conservadores, podría emplearse como un regalo de riqueza compartida, suficiente y generosa. Entonces sí, imborrable. Lo grave de no reconocer esta condición implica el que ciertas actitudes fundamentalistas e intolerantes se vayan desarrollando y se consideren legítimas, liberales e incluso democráticas.

La hispanidad no es el casticismo pero, los casticistas pretenden apropiarse de la hispanidad. Américo Castro  afirmaba que España era judía, musulmana, cristiana y, también, indígena. El mérito de España fue crear las condiciones para que estos elementos convergieran. La hispanidad castiza debe dejar de ser la característica de una condición retrógrada, reaccionaria y conservadora. Esta es una gran prioridad por atender. Hay muchas maneras de ejercer la hispanidad. En el sur de los Estados Unidos se está desarrollando una comunidad hispánica a la que se debe poner mucha atención no sólo por el temor que provoca a Samuel Huntington y Donald Trump, sino por la comunidad de vida, idioma y convencionalismos que están desarrollando. Mexamérica puede ser el futuro de Iberoamérica.

 

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