Puebla Antigua celebra recorrido con más de cien asistentes

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Puebla antigua nació un 28 de julio de 2010, por lo que desde hace 7 años cada domingo de fin de mes ha recorrido las calles de la Ciudad de Puebla reviviendo las historias que en cada uno de sus rincones se encuentran. El pasado domingo 15 de octubre, los integrantes de Puebla Antigua y el público en general, se dieron cita en el Puente de Ovando. El tema del recorrido fue “Leyendas y mitos de Puebla”. Las pancartas de Puebla Antigua surgieron entre la multitud, se repartieron folletos informativos entre los asistentes y se procedió a comentar fugazmente aquellos mitos y leyendas que se comentarían el día en cuestión: El callejón del muerto, el Puente de Ovando, La fuga de Don Porfirio, La casa del que mató al animal y Las campanas de la ciudad de Puebla.

Puebla antigua nació de la necesidad de crear conciencia sobre la importancia arquitectónica, histórica y cultural de la Ciudad de Puebla, fue creado en el año 2010 para atraer a quienes diariamente transitan por las calles dela ciudad de  Puebla. Ésta no es una organización con fines de lucro pues cada uno de los recorridos se realiza de manera gratuita y con un fin: enseñar a los residentes de esta ciudad a ser turistas, informan los intgrantes de Puebla Antigua, un grupo de personas preocupadas por vivificar aquello que se encierra en los rincones inesperados de esta ciudad de ángeles.

El grupo se muestra numeroso; el guía del recorrido comunica que han tenido otros tantos eventos similares, pero ese día es especial, con frecuencia los recorridos están calculados para un número reducido de asistentes en el que no rebasa los cincuenta, pero en esta ocasión parece haber triplicado. A pesar de las dificultades que representa hablar a todos sin que se pierdan los detalles de la historia que se relata, las dificultades se resuelven con un aparato de sonido extra y los asistentes se acomodan de tal modo que haya espacio. Unos con sombreros, otros más con sombrillas y los despistados del clima intenta cubrirse debajo de los árboles.

“Poco a poco el grupo ha ido creciendo, y con la importancia que ahora ha tenido el despliegue de las redes sociales actualizamos nuestra imagen y mudamos nuestra plataforma para abarcar un público más amplio y poder proyectar nuestra Ciudad. Este sitio está en constante renovación por lo que les invitamos también a seguirnos en nuestro canal oficial de Twitter @PueblaAntigua y en el grupo de Facebook”.

 

La multitud se mueve hacia cada uno de los puntos que inmiscuyen a la historia respectiva, al terminar el primer relato muchas personas se acercan al guía, se presentan y cuentan con emoción el motivo de su asistencia. Varios de ellos son ciudadanos poblanos, otros más visitan la ciudad y han ido específicamente al recorrido por recomendación familiar; otros piden recorridos personales pues una familia ha reunido a un grupo de niños y asisten al recorrido con fines educativos. La multitud se ha convertido en un gran grupo de turistas, el resto de los transeúntes miran con extrañeza al grupo mientras en el fondo se escucha una selección de danzones.

El grupo va del Callejón del muerto hacía el Puente de ovando, cruza el boulevard Héroes del 5 de mayo y se dirige hacia el patio de la Plazuela del Carolino. El guía cuenta la leyenda de la fuga de Don Porfirio desde el pasillo del segundo nivel, las miradas se dirigen hacia a él y logra atrapar a otros turistas del sitio. Los asistentes terminan de escuchar con la misma expectación con la que iniciaron, se desplazan a través del pasillo de la plaza y se movilizan a la Casa del que mató al animal, escuchan atentamente mientras descifran el grabado que hay a la entrada del ahora edificio de El Sol de Puebla. Finalmente, el grupo termina el recorrido a los pies de la Catedral.

Durante el evento las miradas de los asistentes van de un lado hacia otro intentando llevarse consigo hasta el más mínimo detalle, pues el sismo pasado nos recuerda lo frágil que es la historia y lo rápido que puede irse. La última parada del recorrido permite pasear la mirada por el resto de los edificios que conforman el centro histórico, asistir al recorrido no sólo permite llevarse consigo un poco de la ciudad, sino que implica la posibilidad de poder reproducirlo. Si algún día nos paseamos por el centro y aquellos edificios, callejones o puentes ya no se encuentran, sabremos que aunque la edificación haya podido desaparecer no se han perdido las historias que allí se encierran.

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