Los tejabanes antisísmicos de Mancera

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*Nota publicada originalmente en SinEmbargo el 16 de octubre de 2017

Este país es surrealista. Y no me refiero al movimiento artístico o a la corriente filosófica, sino a la genética cultural de los mexicanos, y en especial a la clase política mexicana. Por algo, André Bretón, el fundador del surrealismo llegó a la conclusión que México era el país “más surrealista del mundo”.

Y para comprobarlo, solo hay que ver el espectáculo patético de propaganda electoral que los gobernadores de los estados afectados por los recientes sismos, andan dando, saludando con sombrero ajeno y utilizando de manera cínica los recursos de los donativos recibidos o los del Fonden que ascienden a más de 9000 millones, más el bono catastrófico emitido por el Banco Mundial por 360 millones de dólares.

Los miles de millones de pesos recaudados por la generosidad de mexicanos y extranjeros, están guardados. La gente tiene que conseguir un crédito “especial” para comprarse una nueva vivienda.

La pregunta que todos nos hacemos es ¿por qué no utilizan los miles de millones de pesos entregados a México para comprarle nuevas casas a los 90 mil damnificados o bien, por qué no liberan de una buena vez, los recursos del Fonden?

Por lo pronto, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera ya entregó las llaves de la primera casa antisísmica en la Delegación Álvaro Obregón de la Ciudad de México. Así como se escucha parece que realmente es una buena casa, pero resulta que al ver las fotografías nos damos cuenta que es una casa de madera, sin cimientos, tipo rodante, un tejaban mal hecho, pues, que no sabemos si cuenta con drenaje o agua corriente; tampoco sabemos si en el primer terremoto se caerá, porque su techo de lamina no parece ser indestructible o si en la primera tormenta desaparecerá.

Mancera se llena la boca diciendo que las casas son “muy funcionales”: “Están supervisadas por ingenieros, arquitectos, son de primera, no estamos hablando de algo improvisado, de dar el material y a ver qué puedes hacer, sino que lo estamos haciendo bien, lo estamos haciendo supervisado”.

Pues si son tan buenas, lo verdaderamente hermoso, sería que Mancera, el generoso Mancera, viviera en una de estas casas antisísmica para que vea que se siente. Claro, él desde su hermosa casa, no puede sentir lo que sentirá la pobre gente que tenga que habitar semejante cobertizo o mejor dicho choza.

Mancera tiene esta sorpresita para todos los afectados con inmuebles en la llamada “categoría roja”, es decir, a punto de ser demolidos. No sabemos cuantos en total, pero ya señaló a 13 inmuebles supuestamente afectados, comenzando por el edifico de la calle Concepción Béistegui 1503 de la colonia Del Valle en la Delegación Benito Juárez.

Obviamente, la gente no tiene la certeza que sus edificios sean inservibles, lo único que tienen claro es que se quedaran en la calle, porque el jefe del gobierno capitalino, presume que hay 3 mil millones de pesos que se destinarán a la reconstrucción, pero ese dinero no se ve por ninguna parte y menos en las chozas que ha empezado a entregar.

En fin, los tejabanes de Mancera, son la prueba fehaciente de que los miles de millones de pesos recibidos en donaciones y los dineros del Funden se han ido, como de costumbre, al hoyo negro de la corrupción.

A casi un mes del terremoto, los gobiernos siguen exhibiendo su ineptitud. No hay datos claros, ni cifras seguras. No hay certezas para la gente que lo ha perdido todo y se ha quedado en la calle.

Y para colmo, todas aquellas familias de clase media no podrán acceder a los fondos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) porque este dinero está destinado para las familias catalogadas bajo el rango de “pobreza patrimonial”.

Del Fonden, Mancera recibirá en estos días, 500 millones de pesos para atender instalaciones deportivas, de agua e inmuebles culturales, pero dice de manera constante que en la parte de ayudas inmediatas “no ha llegado nada” ni en los apoyos para reconstrucción de vivienda. ¿Será?

La otra pregunta que surge de manera inmediata es ¿para qué queremos un Comité Científico para la Reconstrucción y Futuro de la Ciudad de México con un presupuesto pírrico de 50 millones de pesos? Nos dicen que no hay dinero para la reconstrucción, que no ha llegado, que no saben dónde está, nos dicen que la gente tiene primero que conseguir créditos supuestamente “blandos” y finalmente no nos dicen y guardan silencio sobre el destino de los donativos.

Cuentas claras, amistades largas. El gobierno de Enrique Peña Nieto está muy calladito sobre esos miles de millones de pesos entregados de manera generosa para atender a los miles de damnificados, no solamente en sus necesidades inmediatas de comida y salud, sino para otorgarles la posibilidad de que vuelvan a tener una casa donde vivir.

Evidentemente la reconstrucción de los 250 mil inmuebles afectados en los pasados sismos tardará años, tal vez, una década. Tenemos más dudas que certezas al respecto, aunque nuestra única y contundente verdad es que los políticos corruptos manejarán el fondo de reconstrucción.

Otro símbolo de esa corrupción lo encontramos en la reciente noticia que nos acaba de dar el inquilino de Los Pinos. ¿Saben quién entregará las 118 mil tarjetas con dinero en efectivo a los damnificados para que realicen arreglos a sus viviendas? Nada menos, que el gran estandarte de la corrupción: Virgilio “ricitos” Andrade, el exonerador de Peña Nieto y Luis Videgaray y sus casitas blancas.
Insisto, México es surrealista, muy surrealista.

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