EL LLAMADO DE LA TIERRA

El mundo muere y renace diariamente. Todo se mueve, es perenne. Sacude nuestras vidas. Es al mismo tiempo. Arriba es lo justo. Abajo es lo subterráneo, lo telúrico, las fuerzas primigenias. La Tierra nos abofetea, nos despierta. Es indiferente.

El mundo muere y renace diariamente. Todo se mueve, es perenne. Sacude nuestras vidas. Es al mismo tiempo. Arriba es lo justo. Abajo es lo subterráneo, lo telúrico, las fuerzas primigenias. La Tierra nos abofetea, nos despierta. Es indiferente.

I

¿Qué es lo que ha cambiado en realidad? ¿Qué es lo que resuena?

La Tierra no siente. Los desastres naturales no son catástrofes. Son una advertencia. CONSTITUYEN “LA LLAMADA DE LA TIERRA”. Expliquémonos. Estamos acostumbrados a pensar que el mundo, la Tierra, existe para nosotros, los humanos. Pero no es así. El cambio es continuo y no tiene nada que ver con nuestros deseos, ambiciones, sueños, necesidades. La Tierra no está enojada. La Tierra es. Cumple la norma o sea cumple las leyes de la naturaleza. Entonces esa es la premisa para entender el presente escrito.

“Todo lo que tiene forma se acaba.” “Lo que no tiene forma no se acaba.” Remachemos: Lo material se destruye, se acaba. Las emociones, los sentimientos pueden permanecer, porque no tienen forma. Este es un intento de comprensión de lo que está sucediendo en nuestros días.

Existen determinadas cartas del Tarot que nos hablan de movimiento y fenómenos naturales. La rueda de la fortuna, por ejemplo, nos habla del sube y baja del destino humano. En un momento estás hasta arriba, feliz, en otro momento estás hasta abajo. Queremos que nada cambie, que sea estable, que no gire.

El doce, el colgado, nos habla de un movimiento pendular, de un extremo a otro. La máxima felicidad. Y en el otro extremo, la depresión, la victimización. Pero tiene un detalle muy particular: está de cabeza y sale o entra de la Tierra, según la perspectiva.

El veinte es la advertencia, LA LLAMADA, las trompetas que anuncian el cambio. El veinte y el doce tienen en común que resuenan, y hay que escucharlos. El colgado es el único arcano mayor al que se le ve una oreja. Los dos nos dicen que escuchemos.

Ahora el dieciséis, la torre, es un derrumbe. Unos hombres caen de lo alto de la torre hacia la Tierra. En la tradición cristiana corresponde a la torre de Babel. La “catástrofe” que se suscitó cuando los hombres intentaron construir una torre queriendo llegar al cielo. Dios los castigó confundiendo sus lenguas para que no pudieran entenderse.

¿Pero esto es una catástrofe? No. Los hombres al no poderse entender en la misma lengua, formaron muchas culturas. Y el mundo fue posible.

Ahora juntemos todas estas cartas. Pasemos a leerlas. Si las ponemos en el orden progresivo: X, XII, XX, la lectura sería así: la rueda gira, se mueve hacia abajo, hacia la Tierra. De hecho, está sobre la Tierra. Entonces anuncia un cambio. El colgado también va hacia la Tierra para adquirir un nuevo conocimiento, para entrar en sí mismo. Y en ese momento el veinte nos llama a renacer. A PESAR DE TODOS LOS CAMBIOS. Por fin, hemos adquirido una nueva conciencia. La conciencia planetaria. La única patria posible: el planeta Tierra.

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Podemos hacer otras lecturas cambiando de lugar las cartas:

El veinte en primer lugar, el doce en segundo y el diez al final. Entonces la lectura cambia. El veinte nos dice a través del estruendo de la trompeta que todo es posible en un determinado tiempo, pero debes estar atento para lo que pase. El doce nos señala que podemos volver al sufrimiento, a lo de antes. Y el diez nos indica que no sabemos qué va a pasar, es la incertidumbre.

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Podríamos hacer más interpretaciones, pero queremos reflejar el estado actual de las cosas. Espero en la próxima entrega escribir acerca de lo que se puede hacer. Para terminar, citaremos una expresión de los antiguos egipcios:

“Aquel que ha escuchado la llamada.” “Aquel que ha respondido a la llamada.”

II

    La naturaleza no es débil. Nosotros somos los vulnerables. La naturaleza es nuestra casa, nuestro hogar, es de todos nosotros.

Lo que sucedió en estos últimos días (sismos, muertes) nos devuelve a nuestra naturaleza. Asistimos al quiebre, al QUEBRANTO. Todo se rompe, todo se vulnera, es la FRAGILIDAD.

Todo lo que hacemos en el mundo es terrenal. Nuestra acción debe ir más lejos, hacia un lugar celestial.

Cada planta, cada animal, cada mineral expresan un plan superior al que no es ajeno el humano. Nos corresponde a nosotros entender, comprender el plan del mundo.

Somos el árbol, la rama, las hojas, el fruto, las raíces, aunque lo ignoremos. Y volvemos al punto de partida. Aterrizar, territorio, muchas otras palabras nos recuerdan que estamos ATADOS a la Tierra.

De ella vinimos, de ella somos extraídos y con el tiempo volvemos a ella. Por último: LA TIERRA ES EL LUGAR, EL MACROCOSMOS Y MICROCOSMOS. DONDE TODO SUCEDE.

“EL LLAMADO DE LA TIERRA NO ES PARA TU VANIDAD”

Atahualpa Yupanqui

III

Hubo una vez un sismo. La gente se unió espontáneamente a ayudar. Salió de sí misma y sin pensar, tomó las calles. Asumió las tareas del momento: construir, renovar el tejido social.

Soportar en sus hombros las tareas del futuro; una democracia directa, accionante, un mundo nuevo.

Pero, aparentemente, sólo duró unos días, una semana. ¿adónde se fue la energía acumulada? ¡NO¡

TODO ESTO APENAS IRÁ TOMANDO FORMAS IRISDICENTES. “ES UN NUEVO COMIENZO.

En el camino, en los caminos

Nos encontraremos con el otro, con el gran otro.

La tolerancia, la inclusión, nuestro cambio, nuestra conversión se realizan en el otro, se materializa en el otro

Nuestros prejuicios, nuestra visión se ampliará. todo se unirá, habitaremos ahora sí “nuestra casa común”.

Nuestra madre tierra

Somos de ella, volveremos a ella. la fecundaremos, la cuidaremos, la sostendremos y por fin todos, todas seremos todo

Seremos uno

Para este estallido de conciencia, necesitamos: ser cordiales, hospitalarios, fraternos, críticos con nosotros mismos.

Tender puentes, mirar al origen, instalarse en el presente

Creer, crear en el futuro

Destino del canto

Sí, la tierra señala sus elegidos,

el alma de la tierra, como una sombra, sigue a los seres

indicados para traducirla en la esperanza, en la pena, en la soledad

si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la

tierra,

si comprendes su sombra, te espera

una tremenda responsabilidad

puede perseguirte la adversidad,

a quejarte del mal físico,

empobrecerte el medio, desconocerte el mundo,

pueden burlarte y negarte a los otros,

pero es inútil, NADA APAGARÁ LA LUMBRE DE TU ANTORCHA,

porque es sólo tuya

 

Atahualpa Yupanqui

 

 

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