Puebla sigue, zona de los Fuertes como símbolo de progreso.

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Puebla es una ciudad antiquísima que no sólo es reconocida por su arquitectura, sino que toda ella se muestra como patrimonio histórico; pues a través de sus calles y museos se puede aprender un tanto de la historia, ya nacional, ya del estado. Durante la semana me preguntaba cuál sería el sitio adecuado para mi visita y la zona de los Fuertes se mostró como ideal una vez que me pasee por mis recuerdos. Lo que tenía bien claro es que quería hacer notar las diferencias entre visitar toda esta zona de museos hace algunos años y hacerlo ahora; pensé en entrevistar a los poblanos que han vivido el cambio de su ciudad de forma continua pero fue entonces cuando creí que la única forma de narrar esta experiencia era a partir de mí.

Nací poblana y mis documentos oficiales así lo confirman, sin embargo, la mayor parte de mi vida la pasé en Cabo San Lucas. Desde ahí me sentía orgullosa de ser poblana aunque sólo fuera de nacimiento, envidiaba a todos los que podían vivir en la ciudad pues creía que me perdía de mucho; en Cabo no hay museos tal como los hay en esta ciudad de los ángeles, por lo que cada visita a mi ciudad natal me llenaba de entusiasmo.

No fue hasta que cumplí los once o doce años de edad cuando por fin pude visitar la zona de museos ubicada en los Fuertes. Aun cuando no habíamos arribado a la ciudad, el itinerario estaba totalmente planeado. Para mí todo era fascinante, las calles, los edificios, las personas. El día en que por fin salimos en dirección a los museos me proponía aprender tanto como me fuera posible, experimentaba por primera vez la visita a un lugar reconocido nacionalmente. Tendría algo que contar a mi regreso aquel verano. El lugar me pareció inmenso y la primera impresión fue que habría que caminar demasiado pero valdría la pena.

Las encargadas de aquel recorrido fueron mis primas. La primera parada fueron los fuertes, había tanto por leer; historia por aquí y por allá; camina, camina. La segunda parada fue en el Museo Imagina, fue toda una experiencia, era un lugar no sólo para caminar, leer y observar; había mucho por hacer. Experimentos con burbujas, estática, y mi favorita, “la pared de palitos”; en la cual podías marcar la forma de tu cuerpo o alguna parte de él, aquella fue toda una sensación.

Para cuando terminamos el recorrido nos encontrábamos muy hambrientos por lo que el recorrido quedó pausado pero no sin resultar igual de asombroso. Caminamos mucho hasta llegar a la parada de autobuses, era un área inmensa, al menos ante los ojos de una niña de once años que la extensión más grande que conocía era el mar. Recuerdo que había calles en las cuales había mucha maleza y parecía que la única extensión segura era la que se encontraba dentro de la zona de museos. Fue espectacular y abrumador simultáneamente, temía perderme en aquel espacio pero también creía que era la única forma de recorrer toda el área.

Unos años después regresé a la misma zona y algunas cosas habían cambiado, en aquella ocasión el motivo de mi visita no fue tan educativa pero me permitió ver otra parte del mismo lugar al que había ido entusiastamente años atrás. En esa ocasión me dirigí hacia los Fuertes para visitar la feria de la ciudad. Había juegos mecánicos, juegos de azar, comida y exposiciones dentro del centro expositor; no podía creer que hubiera una feria en un lugar como aquel. Esa visita resultó un tanto problemática pues era un lugar muy significativo para mí y veía cómo es que las personas tiraban basura por todos lados descuidando un lugar históricamente importante.

Dicen por ahí que la tercera es la vencida y efectivamente así fue, habían pasado cinco años de mi última visita y regresar fue sorprendente. Bajé de la ruta 72 y lo primero que pude saludar y recordar con gusto fue el Mausoleo de Zaragoza; cuando niña, me tomaron una foto frente a él  y es un buen recuerdo. A mi espalda se encontraba el acceso, los primeros pasos llevan directo a la elección del día, dirigirte hacia los Fuertes o hacia los museos. Dado que en mi primera visita el recorrido quedó inconcluso, decidí que la mejor opción era dirigirme hacia los museos; caminé en esa dirección y a mi paso puedo ver nuevas esculturas en los jardines, árboles, plantas, flores y bancas. Pero no piensen en bancas convencionales donde sólo hay un respaldo rígido, no; estas son con un respaldo reclinado, no sólo puedes sentarte sino que realmente puedes descansar. Cada una de estas bancas ha sido estratégicamente distribuida pues todas quedan debajo de árboles que proveen de sombra a aquel que descanse debajo.

La última parada fue el Museo de la Evolución, este museo es todo un caso. Lo importante es que durante todo el 2017 la entrada a los visitantes locales es gratuita presentando una identificación oficial. Sales de taquilla y la bienvenida la da un enorme tiburón, pasas por debajo de él y llegas a la primera sala; luces, pantallas y toda una exposición sobre meteoritos y los elementos químicos existentes en el planeta. Las cuatro salas ofrecen un recorrido por la evolución, desde las especies antes de los dinosaurios, hasta los dinosaurios y la aparición del hombre en el mundo. No sólo se trata de un museo en el que se entra y sale con la misma expresión, sus luces, pantallas y esculturas hacen de la visita toda una experiencia.

Recorrer cada uno de estos espacios proporciona confort, no sólo se trata de una ciudad urbanizada que puede presumir de sus centros comerciales y sus fraccionamientos; sino que ofrece a su comunidad espacios recreativos a través de los cuales puede aprender, interactuar y descansar en un mismo espacio. Aprender no sólo de tu origen como hombre sino de tu origen como poblano, ya en el museo regional como en el espacio histórico en el Museo de la no intervención en los fuertes. Ver el cambio en este espacio deja algo bien claro, los espacios son realmente importante y merecen ser restaurados y renovados para su optima conservación, siempre ayudado del ambiente adecuado para no limitar las actividades en una zona cultural tan extensa como lo es la zona de los Fuertes.

Museo Regional de Puebla

Museo Regional de Puebla

Auditorio de la Reforma

Auditorio de la Reforma

Área de juegos infantiles

Área de juegos infantiles

Museo de la Evolución

Museo de la Evolución

 

 

 

 

 

 

Parque temático II

Parque temático II

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