That Poppy, un interesante proyecto musical que a Warhol le hubiese encantado

That Poppy es un proyecto artístico orquestado por Titanic Sinclair, Mars Argo y Moriah Pereira que busca conseguir una crítica a la cultura pop y al sionismo desmedido en el actual entorno musical.

Ella es una sátira de todas las artistas actuales: Taylor Swift, Nicki Minaj, Ariana Grande o Miley Cirus. Resulta interesante darse cuenta que paulatinamente como artista está probando su tesis primordial: nadie es real hasta que lo hace público.

Lo destacable es su propuesta estética y su supuesta crítica social; y digo supuesta porque desde que se hizo popular  las opiniones se separaron en dos grupos: o es una cantante cualquiera que usa el factor ‘creepy’ para darse promoción (algo parecido al fenómeno de masas que fue Don’t Huge Me Im Scared) o por el contrario, es una genial manera de exponer las absurdas prácticas de todos nosotros diariamente en la red.

Cada video es variado y rico en simbolismos: desde una secuencia de casi 10 minutos con la cantante repitiendo la frase “I’m Poppy”, una entrevista hecha por un maniquí o un conejo de juguete odiándose a sí mismo, todos los metrajes son tan amplios como fascinantes pues conceptualizan muy bien las cosas que genios como Warhol o Lichtenstein  auguraban a través de su propia manera de percibir la degradación creativa.


Lo cierto es que, fracaso o no, la idea es bastante buena y le da un bien merecido respiro a la música comercial. Dejando en claro que mediocridad o no, la creatividad (deconstruida o no) siempre puede darte una cierta garantía de éxito en un medio en donde pareciera que las grandes estrellas son manufacturadas en China y vendidas en los Walmarts. That Poppy, como proyecto parece afirmarlo ingeniosamente a través de todos nosotros.

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