Alice Glass y su álbum debut; una experiencia musical llena de angustia y maltrato

Alice Glass, ex-vocalista de Crystal Castles, se animó por fin a publicar su álbum debut como solista, con un nombre homónimo este efímero material compuesto de 6 canciones fue producido bajo el sello discrográfico Loma Vista Records, sello que por cierto también tiene a Manchester Orchestra, St. Vincent, Little Dragon o a Denzel Curry en las hileras de su talento.

En principio, el álbum tiene un estilo próximo a Crystal pero con algunas características bastante marcadas que le otorgan a la intérprete un matiz musical diferente al mostrado durante su carrera como vocalista de la agrupación canadiense.

Por ejemplo, la distorsión y polifonía electrónicas (factores elementales de Castles) pasan a segundo término para ella, porque es evidente que lo que pretende con la música presentada en este EP es más mandar un mensaje conciso que ofrecer una experiencia sonora, por ello en todos los tracks notarás la voz definida y amplificada. Todos los demás elementos acústicos se instauran como elementos dramatizantes de función expresiva. Una vez que te acostumbras a los elementos trip hop, dark ambient y punk de la producción y los asimilas en esa peculiar combinación de aciertos y errores musicales te brota lentamente el origen primitivista de las canciones, esto es, una propuesta musical de alguien con mucho talento pero sin experiencia en la producción total de una canción.

“Without Love” comienza el recorrido de la tragedia; el tema es un recurso de sanación; todos estamos al tanto de la vida que Alice tuvo antes y durante su carrera musical en Crystal Castles: drogas, violencia, discriminación, acoso y abuso fueron emblemas recurrentes a lo largo de su juventud; en esta pieza Alice parece estarse otorgando algo de conmiseración: “Sew my lips so it won’t come out // Sewn myself further, I tell it to you // Can I suffer? I won’t make a sound” [Remeda mis labios para que no puedan reclamar // cosida de igual manera // te lo digo // ¿puedo sufrir?];  solo tal vez son los sintetizadores que acompañan la voz de Glass durante toda la pista los que logran darnos esa sensación de angustia: un corazón que late por el miedo.

“Forgiveness”; mientras el primer tema era más un proclamación hacía el maltrato, el segundo nos resulta más un reclamo hacia el mundo y las personas en él, no es muy difícil averiguar la gravedad que resulta ser decepcionado por otras criaturas sumidas como tú en la total oscuridad personal, pues de alguna manera sabes que solo los tienes a ellos, “Forgiveness” refleja muy bien esa completa desesperación.

De forma paralela el cuarto tema llamado intencionalmente “Natural Selection” parece querer liberar el alma desorientada de todos aquellos que abrazan a la oscuridad como único remedio para su dolor, cualquiera que sea la causa de éste; “Get the fuck off // fuck off of me // scream in silence” [Sal de // sal de mí // grita en silencio] exclama con fuerza la voz omnipresente intentando, por última vez, salvarse a sí misma.

“White Lies” la canción con el título más genérico resulta ser de forma irónica la que alberga la base musical más interesante, una letra que nos habla del hermoso hábito de mentirnos a nosotros mismo como forma de autoprotección ante una realidad que definitivamente no queremos aceptar, Glass nos pone en los zapatos de una relación tóxica que bien puede encontrarse en la familia, amigos, trabajo o pareja de cada uno de nosotros y posiblemente el miedo patente de “… what you see // victim of… ¡this is not the voice in my head! // you’re depraved, soak into the bone” [lo que ves  // víctima de… ¡no la voz en mi cabeza! // eres una degenerada que me cala hasta el hueso].

La historia de un depredador sexual (y posible pedófilo) en contra de una joven sola en el mundo es el resumen perfecto de “Blood Oath”. Mientras que en “Without Love” la intención se centra más en una exorcización del dolor acaecido por un maltratador, “Blood Oath”, penúltima canción del EP, aborda el mismo tópico desde una perspectiva externa, enviándonos todas los pensamientos producidos por tan perturbadora experiencia de vida.

Por último, “The Altar” es la canción que cierra la experiencia musical con un breve momento de descanso entre tanta inmundicia humana, Alice Glass nos ofrece una declamatoria musicalizada que nos permite transportarnos a su íntima imagen del paraíso personal: un instante sin dolor en donde se nos obligue a olvidarnos de nosotros mismos ante la magnitud que representa el sufrimiento mundial, ¿hipócrita? sí, ¿efectivo? bastante en todos los niveles humanos.

A manera de conclusión, Alice Glass es un álbum que no le importa quedar bien parado musicalmente hablando, sus pistas son repetitivas y un tanto genéricas, las melodías son más un grupo de notas sin mucha coherencia y las letras una necesidad personal más que una proyección estética. No obstante, este EP podría considerarse absolutamente el Mirror Maru (Cashmere Cat), Scary Monsters and Nice Sprites (Skrillex), Geidi Primes (Grimes) o el Calm Down (Alison Wonderland) de Alice Glass, es decir, un disco que inaugura la progresiva consolidación de un estilo musical propio, un manojo de piezas sonoras preñadas de torpeza y autenticidad al mismo tiempo, una promesa de algo mejor en el futuro más próximo.

Comentarios