Amalucan en peligro de devastación ambiental y cultural

Vecinos de Amalucan e interesados en ecología y temas urbanos discuten los proyectos propuestos para convertir el Cerro de Amalucan en Parque, aseguran debe ser un bosque y un pulmon de la ciudad.

Vecinos de Amalucan e interesados en ecología y temas urbanos discuten los proyectos propuestos para convertir el Cerro de Amalucan en Parque, aseguran debe ser un bosque y un pulmon de la ciudad.

 

Esta mañana, un grupo de vecinos de colonias cercanas al Cerro de Amalucan, acompañados por miembros de otras organizaciones ambientalistas, dieron una rueda de prensa en la que expresaron su total rechazo a la construcción del Parque del Cerro de Amalucan que el gobernador Antonio Gali Fayad proyecta realizar con un gasto de 250 millones de pesos en 74 hectáreas de una de las más importantes zonas naturales de la ciudad.

Reconociendo la importancia de contar con espacios recreativos para la gente, pero enfatizando que esos espacios no tienen porque usurpar el espacio de los bosques, los participante comentaron que tan sólo con una fracción de los 250 millones que pretenden gastar en esta obra alcanza para mejorar las condiciones de las colonias aledañas al cerro, para poner guardabosques y personal de seguridad que protejan la integridad de los visitantes de éste y para construir o rehabilitar parques pequeños en los múltiples espacios habitacionales que ya existen.

Amalucan no sólo es un cerro: es un bosque. Es una zona de recarga de agua, el hogar de decenas de animales autóctonos y un espacio productor de oxigeno que alberga vestigios arqueológicos; si lo convierten en un parque y permiten que a su lado se construya un proyecto habitacional, uno de los últimos pulmones de la ciudad se perderá ante la urbanización“, declararon Miguel Ángel Ruiz y Fernando Obregón Zaldivar, representantes del Comité Defensor del Bosque de Amalucan, una organización ciudadana que nació el domingo pasado, luego de que se realizará una reunión informativa a la que asistió un centenar de vecinos de centros habitacionales que rodean el Cerro de Amalucan y que, desde hace nueve años, se han dedicado voluntariamente a la reforestación, con plantas nativas, de la zona. 

Según las declaraciones de diversos funcionarios el proyecto contempla la construcción de canchas deportivos, tres lagos artificiales con arena, una alberca, un auditorio de usos múltiples, teatro al aire libre, andadores para bicicletas, asadores y módulos de juegos.

Los representantes de los ciudadanos que se oponen a estas obras cuestionan los daños que todas estas atracciones significaran para el ecosistema de esta zona boscosa y para el resto de la ciudad, pues el 80 por ciento del abastecimiento de agua de la ciudad de Puebla proviene de La Malinche, y gran parte de esa agua es captada por la vegetación y la tierra de este cerro que en 1994 fue decretado como Zona Natural Protegida por el entonces gobernador Manuel Bartlett Díaz.

Señalaron que los lagos artificiales y la alberca que ha anunciado el gobierno requerirán una gran cantidad de agua y se preguntan “¿de dónde la sacarán si en Puebla ya tenemos problemas de desabasto del liquido vital?” También puntualizaron que cosas como la zona de asadores representa riesgo de incendios y el auditorio de usos múltiples implicará uso de concreto en lo que ahora es un territorio exclusivo para la vegetación.

Sus señalamiento de que este es un posible ecocidio se desprende de la experiencia que se ha tenido de otros casos de intervenciones a espacios verdes en la Ciudad, tales como Flor del Bosque, el Parque Ecológico o el Jardín del Arte, en donde se reportaron talas excesivas, afectaciones a la fauna local, daños al patrimonio natural, abusos de autoridad, costos finales injustificadamente mayores a los reportados en los proyectos de arranque y participación de constructoras y concesiones de cafeterías a empresas privadas relacionadas con el gobierno.

Otro de los aspectos que preocupan a los ciudadanos es el hecho de que en el Cerro de Amalucan hay cuevas y vestigios arqueológicos cuya importancia reconoció el propio INAH Puebla en el 2011, y que muy probablemente serán afectadas por las obras, pues la maquinaria no trabajará sólo a nivel superficial. El Instituto tendría que prohibir toda afectación a la zona y trabajar por que en un futuro se realicen investigaciones minuciosas y respetuosas de la naturaleza.

Finalmente, hicieron hincapié en el hecho de que de todas estas obras puede desprenderse un proceso urbanizador de alto impacto, pues la misma familia Peterson, la cual es dueña de 96 hectáreas en del cerro y donó 74 al gobierno del Estado para la construcción de este parque, reconoció hace unos días ante un medio de comunicación que la donación la hizo bajo la condición de que les diesen la autorización de construir, dentro de las 22 hectáreas que les quedaron -en donde se encuentra la hacienda en la que actualmente viven-, un fraccionamiento que se llamará Bosques Amalucan.

A juicio del Comité Defensor del Bosque de Amalucan, la construcción de este parque será sólo el comienzo de una carrera urbanizadora que se comerá al bosque si la ciudadanía no lo detiene, y por esa razón ellos recurrirán a todos los recursos legales pertinentes y a la acción ciudadana organizada y pacifica en pos de impedir que se destruya uno de los últimos espacios verdes que le quedan a una mancha urbana que crece de manera descontrolada y voraz a pesar de los altos costos que la destrucción ecológica nos cobrará.

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