Lo bueno y lo malo de la Inteligencia Artificial

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Cada día los seres humanos estamos rodeados de más cosas que dependen de una computadora o utilizan la inteligencia artificial para hacer nuestra vida más cómoda, pero al mismo tiempo disminuyen fuentes de trabajo, propician que las personas se aíslen e, incluso, que dejen de desarrollar habilidades.

Por ello, panelistas del XX Seminario de Economía, Ciencia y Tecnología, organizado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), resaltaron la importancia de reflexionar sobre estos temas y buscar adaptarse: no temer a la automatización de los procesos ni olvidar los aspectos que nos caracterizan como humanos.

Lissete Castro, especialista en robótica, explicó que la inteligencia artificial es la capacidad que tiene una computadora u otros dispositivos para realizar acciones que simulan el pensamiento humano, a partir de la deducción lógica y la inferencia.

Desde la década de 1950 se habla de ese término y la guerra fue detonante para el avance de diversas innovaciones.

Al participar con la ponencia Inteligencia Artificial: Pasado, Presente y Futuro expuso que sería factible que las máquinas se reservaran para los trabajos pesados y peligrosos, dejando así los aspectos creativos a los humanos.

Las  generaciones tenemos un promedio de atención de ocho segundos; sí, por la tecnología, pero también intervienen otros factores como la educación y la cultura

En el Auditio Maestro Ricardo Torres Gaitán del IIEc, también apuntó que a partir de la tecnología usamos aplicaciones que facilitan la vida cotidiana pero ponen en riesgo información personal. “Creo que es peligroso, porque somos controlados mucho más fácilmente”, advirtió.

Transformación de la biología

Ricardo Muñiz Trejo, egresado de la Facultad de Ciencias y colaborador de investigación en el Laboratorio de Fisicoquímica e Ingeniería de Proteínas en la Torre de Investigación de la Facultad de Medicina, mencionó que la computación ha transformado la biología del siglo XXI.

Las computadoras sirven para almacenar y analizar datos estadísticos, probabilísticos y hacer simulaciones que han ayudado a obtener respuestas a planteamientos como la secuencia del ADN, de proteínas y el genoma humano.

“Surgió la biología computacional que es el uso de herramientas de cómputo para analizar grandes bases de datos y darles un sentido científico, y permitió hacer preguntas nuevas. La biología del siglo XXI no puede pensarse si no es mediante las herramientas computacionales y de la inteligencia artificial”, aseveró.

A partir de estos recursos pueden hacerse inferencias de cómo se relacionan unos genes con otros, para entender enfermedades y su resistencia a antibióticos.

Hoy en día, concluyó Muñiz, se habla de terapia génica que da la posibilidad de modificar genes con algún error o el uso de robots para realizar operaciones a distancia. Lo cierto, resumió, es que hay aspectos de la medicina y la salud que una máquina sola no puede atender.
Información de Gaceta UNAM

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