Los destapes presidenciales: la izquierda, la derecha y de lo que tenemos que comenzar a hablar

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Ahora que han pasado dos semanas desde las elecciones, he reflexionado sobre mi posición de lo que llamo “La resaca electoral”, ese periodo después de nuestra queridísima fiesta democrática –leer con sarcasmo- y en el que nos toca reflexionar lo que hicimos, observar nuestras posibilidades futuras y como buena resaca qué debemos de aprender a evitar.

Esta última semana fue la semana de la las elucubraciones y los destapes de cara a las elecciones presidenciales del 2018 y por supuesto, como respuesta florecieron toda clase de molestias, descontentos y demandas en el campo de batalla de las redes sociales. Claro, hay problemas generalizados en esta nación convulsa de nosotros y naturalmente no podemos achacar los problemas nacionales a los personajes sin tocar a las estructuras, pero también hay personajes específicos que tienen más cuentas que rendir que otros.

Los primero dos son imprescindibles en esta crítica: Enrique Peña Nieto y Lorenzo Córdova Vianello. Cabe destacar que al primero no solo la sociedad civil y la intelectualidad lo han criticado, la prensa internacional también señalo su aparente desapego de los problemas nacionales. Por un lado vemos a un Peña Nieto medio explicando la política económica con Bloomberg y por otro lado lo vemos trajeado de domingo -mientras paseaba por su casilla- dando la jornada electoral por buena, justa y en paz mientras estados como Guerrero, Michoacán, Chiapas y Oaxaca se desmoronan. Córdova Vinello no canta malas rancheras, también recibió el memo e hizo declaraciones según el guión. Quien siguió la jornada electoral vio la postura imperial que adoptó para hacer justo lo mismo que el ejecutivo, ignorar la realidad nacional y dar contienda como buena. Claro que Córdova después tendría que comerse un “taco de lengua” ya que sus sistema infalible dio el resultado del 100.65% de las actas computadas y volvió a cimbrar la duda en las brasas eternas de la desconfianza de los mexicanos hacia sus instituciones.

Ahora vamos a la carnita de esta semana, los destapes presidenciales y lo que han desatado. Para empezar hablemos de MORENA. Si bien Andrés Manuel López obrador no se destapó en esta semana, tampoco necesitaba hacerlo. Todos conocemos las intenciones de López Obrador por contender una tercera vez por la presidencia de la república. Lo que sí ha sido toda una sorpresa, fue la victoria de su partido MORENA como partido de nueva creación y que hizo a otros partidos de ésta categoría –Encuentro Social y el Humanista- palidecer. Sí, MORENA hizo lo que ya se sospechaba desde semanas anteriores y le comió el mandado al PRD en el D.F. e incluso a nivel nacional, posicionándose como cuarta fuerza política en el país, lo que hace que los seguidores de AMLO tengan ya su mira puesta en el 2018 y que personajes como Dante Delgado coman ansias por afianzar la coalición de una vez.

Otro destape del que se habló esta semana, fue el de la esposa del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, Margarita Zavala. Muchas críticas han circulado en las redes sociales a partir del video en el que anuncia su candidatura futura y entendemos que puede ser pero no se limita a contender por el PAN. Acción Nacional tuvo unas elecciones castigadas como el PRD y arrojó resultados directamente relacionados con el infame Pacto por México. Tanto el PAN como el PRD no supieron ser oposición en esta legislatura y los ciudadanos hemos visto el resultado de esto. Por supuesto, Margarita Zavala se encuentra en medio de la debacle panista y su falta de liderazgos que puedan ser una opción electoral viable, porque mientras ella acusa al deterioro de la “vida pública” culpando a “los políticos” intenta excluirse de estas categorías, como si ella y su esposo no fueran parte de tales. Habría que preguntarnos qué es lo que se lee entre líneas en este video.

A tres años de poder llegar a las urnas y repetir este tortuoso proceso, tengo que preguntar ¿de qué estamos hablando y de qué no estamos hablando? Por supuesto tenemos que hablar de si a  López Obrador ahora sí se le hace y tenemos que hablar de sus declaraciones recientes sobre el matrimonio igualitario y el aborto –por supuesto que no apoya ninguna porque es un conservador- tenemos que escuchar a voces como la de Denisse Dresser aunque a veces sean sofisticadamente simples –como las calificó Gibrán Ramírez- y también tenemos que escuchar a Sergio Aguayo y a Lorenzo Meyer, sí. Sus opiniones nos pueden dar buenos termómetros de la vida pública del país, no solo del papel de la izquierda. Así como, es sano para una democracia ver los memes que circulan con la cara de Margarita Zavala en el cuerpo de Calderón y viceversa. También tenemos que ser un harto iconoclastas con la figura presidencial si queremos cambiar la relación del poder con nosotros. Hay que seguir hablando de las ligas y hay que seguir hablando de la desastrosa guerra contra el narco. Hay que hablar de las pantallas que regaló Peña Nieto y de cómo no es capaz de dar una entrevista sin chícharo para que le soplen.

De esto estamos hablando últimamente y vaya que nos mantiene ocupados, lo sé. Pero, también tenemos que entrarle al legado más importante que dejaron las elecciones intermedias y en vez de perdernos en la espiral del debate entre izquierda y derecha –rancio debate por cierto- cambiar la conversación hacia donde no se quiere hablar: Las candidaturas independientes.

Probablemente el tema más sorprendente para ciudadanos y medios de comunicación y el tema que todos los partidos del espectro quieren evitar. Si nos damos cuenta, la lógica que ha regido en las últimas dos semanas, con respecto a este tema, es la del silencio. Ningún partido quiere, realmente, tocar el tema de las candidaturas independientes y sus acotados pero significativos triunfos en la contienda electoral. El lunes pasado vi la entrevista que Chumel Torres le hizo a Pedro Kumamoto, el diputado independiente electo por el distrito 10 de Zapopan Jalisco. Además de ser una entrevista amena y desenfadada, Kumamoto dijo algo que, para los que ya llevamos un rato en la política suena a franca mentira, demagogia o de plano ingenuidad y sin embargo, le creo: “Quitarle el poder a los partidos políticos y regresárselo a los ciudadanos, de eso se trata esta candidatura.” Realmente aún no conocemos como va a ser la gestión de Kumamoto como diputado local de Zapopan, pero sí puedo decir que me la juego con él porque independientemente de si damos la vida o ponemos las manso al fuego por él o no, el hecho de que ya opere la candidatura independiente como una figura dentro del marco legal electoral, es importantísimo para una sociedad como la nuestra y tenemos que defenderla a toda costa. Porque ya no se trata de la falsa libertad de escoger entre completos extraños para que sean nuestros representantes, se trata de hacer un consenso sobre quien es quién de verdad nos representa.

Los mexicanos debemos comenzar a preguntarnos qué más nos pueden ofrecer los partidos políticos y sinceramente ¿a quién queremos? –esto es una pregunta muy real ante las candidaturas independientes- ¿a quién queremos? poner en la presidencia la república.

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