Campaña electoral exhibe fallas del morenovallismo

Francisco Maravilla López

Menos de 60 días bastaron para que quedaran expuestas las fallas electorales y mediáticas del PAN morenovallista, no sólo en la contienda por las diputaciones federales de Puebla, también en la perspectiva del proyecto presidencial. La falta de eficientes operadores en estas áreas han causado turbulencia en los electores y restado votos que ponen en riesgo el triunfo de sus candidatos. Mermó el posicionamiento de sus abanderados a días de las elecciones. Y lo más grave, opacó la imagen del líder del grupo: Rafael Moreno Valle.

El enemigo a vencer en esta contienda electoral no es el PAN. La oposición tiene en la mira al gobernador Moreno Valle y el actual proceso para elegir diputados federales se convirtió en el escenario coyuntural para ganarle terreno. Las descalificaciones, señalamientos y denuncias de campaña han rebasado a los candidatos azules. No son para ellos. Son el pretexto para alcanzar al ejecutivo local. Cumplieron su cometido. Y nada, o casi nada están haciendo los candidatos panistas y sus operadores para no exponer su figura de proyección presidencial. Sus alfiles de campaña sólo se han dedicado a eso: hacer campaña y exponer política, y mediáticamente el proyecto del grupo morenovallista.

¿Quién dio línea para atacar al presidente Peña Nieto como estrategia de campaña? ¿Quién aprobó el discurso de Mario Rincón donde advierte ganar “a la buena o a la mala”? ¿Quién aconsejo a los candidatos panistas-morenovallistas responder a las provocaciones en el Barrio de la Luz? ¿Quién propuso que Cabalán Macari, como suplente, opacara la imagen y campaña del candidato Ángel Trauwitz? ¿A quién se le ocurrió amenazar a presidentes municipales para que apoyaran a los candidatos del blanquiazul? Si esta es la estrategia electoral morenovallista, ha sido un éxito. La otra es que no hay quien esté al tamaño de los requerimientos y actúen de manera errática. No tener estrategas sensibles y con habilidad ya cobró las facturas.

A estas acciones de los azules hay que sumarles la difusión mediática. La conjugación se tornó en contra de ellos. Se convirtieron en sus propios adversarios. La filtración de videos y de información ha sido una constante durante el desarrollo de sus campañas. Casi una por semana y nadie de su equipo de comunicación las contuvo. Mientras tanto su war room no se ve y mucho menos se nota. Su estrategia fue el boletín de prensa mal redactado y poner distancia de por medio con los medios de comunicación. Se aíslan, pegan menos y débilmente. Sus operadores mediáticos fueron superados por los de sus rivales. Los adversarios alcanzaron sus objetivos, maltratar la imagen morenovallista, y ya no hay tiempo para revertirlos: el 7 de junio está en puerta. Sus estrategas podrán argumentar lo contrario a sus superiores. Lo cierto es lo que la población percibe, y los potenciales votantes ya vieron más de lo que sus miopes comunicólogos.

El escenario de las elecciones federales en Puebla encendió las sirenas. Los opositores al morenovallismo, y a su proyecto político, encontraron, entre otras, las fisuras electorales y mediáticas por donde pueden lograr un boquete que permita derribarlo. Detectadas las fracturas no dejarán de trabajar en ellas para hacer daño. En tanto los panistas-morenovallistas, en este laboratorio electoral, luego de los resultados de la contienda 2015, seguro corregirán y harán trabajo de reingeniería política para echar a andar la maquinaria de precisión y lograr colarse a la del 2018. De nuevo al punto, las elecciones de este año pusieron en evidencia su falta de operadores electorales y de medios de comunicación. Además reveló la notoria falta de dos de sus pilares, cerebro y talento de estas áreas. Uno de ellos ya fuera del grupo, y el otro, cercano, pero ausente en este momento de Puebla.

 

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